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Estocada mortal

Estocada mortal

Un confinamiento nuevo a estas alturas significará una estocada mortal a la economía. En un mes hemos sido capaces de demostrar que cuando nos obligan a algo obedecemos como borregos y cuando nos recomiendan algo, ahí aparece la vena egoísta y podemos ir de fiesta en fiesta ignorando que cuando volvemos a casa estamos poniendo en juego la vida de nuestros mayores. Soportamos una cifra de tontos insostenible.

Por lo que a los negocios corresponde, parar otra vez va a tener unas consecuencias difícilmente cuantificable. No quiero culpar a los hosteleros aunque por ahí nacen la mayoría de los brotes. Los culpables somos los usuarios que no respetamos ni los tiempos para la limpieza. Pero dejando aparte los brotes en mataderos o servicios relacionados con el frío, también se debe decir que no se ha detectado ningún brote relacionado con cines, teatros, etc. A cada uno lo suyo. Dicho esto parece evidente que si se respetan las normas podemos salir adelante hasta que haya una vacuna,

Si ya se han destruido 153.000 negocios, es de suponer que otros muchos han quedado en la cuerda floja. Otro zarpazo de cuarentena va a dejar mucho cotizante fuera. No hay cifras fiables de cuántos negocios están digitalizándose y cambiando estrategias de venta. Espero que sean más de lo que parece. Y si no pues más posibilidades para los que están haciendo los esfuerzos por adaptarse a los tiempos.

Cuidaros mucho.

Autosuficientes

Autosuficientes

Desde hace años hemos apostado todo nuestro negocio al turismo y al sector servicios.

Ahora que nos encontramos con una pandemia, descubrimos que no fabricamos ningún tipo de producto de protección y que eso ha costado miles de vidas. Parece evidente que si hubieramos tenido materiales de protección las cosas tendrían otro desarrollo y no seguiríamos esperando por los famosos test, con los que hemos sido el hazmereir mundial. Además de descubrir que Europa no existe y que cada país va a lo suyo. Por lo menos tenemos industria farmacéutica y puede que sea una ventaja el día que exista una vacuna.

Cuando todo esto termine seremos mucho más pobres y no veremos la posibilidad de volver al top 10 ni con microscopio. Si lo fiamos todo al turismo y el turismo este año desaparece, no hace falta ser un lince para hacer análisis. Los países más grandes económicamente, ejemplo de Alemania, han conservado industria y ahora han resuelto este conflicto con evidente ventaja sobre nosotros. Por eso se abre un abanico de oportunidades para emprender en España, a sabiendas de que va a ser costoso económicamente iniciar actividades nuevas, pero con la posibilidad real de que no sea obligatorio que todo se fabrique en China, que es lo que sucede cuando se eliminan aranceles y se ponen todos los inconvenientes a los productores locales. Esperemos que los que se mantuvieron vivos haciendo reconversiones para hacer frente a la producción china, con diferentes condiciones para los trabajadores, y que ahora encuentran una oportunidad fabricando material sanitario no sean olvidados cuando todo esto termine.

Ante un problema global la única forma de disponer de material es si tenemos una industria local. Y aunque esto lo digo por España, sirve igualmente si ampliamos el espectro y pensamos en Europa, que tampoco es autosuficiente. Depender en los asuntos de salud de un tercero es demasiado arriesgado. Y si ese tercero es China…

Ciertamente, tampoco podemos echar toda la culpa a la ausencia de industria propia (teniendo en cuenta que Portugal y Grecia tampoco la tienen) concluímos que alguien tiene que ser responsable de que nos hayamos convertido en los campeones del mundo en muertos por cada millón de habitantes. Nos ha pillado la peor crisis con el peor gobierno que podíamos tener. Como esto no tiene que parar creo que es un buen momento para acondicionar alguna otra industria decadente, o crear nuevas, para fabricar materiales sanitarios en nuestro país.

Venga, a trabajar. ¿Alguien puede fabricar mascarillas transparentes que nos podamos conocer por la calle?

Teletrabajar

Teletrabajar

Ha venido un bicho chino para cambiar las costumbres de trabajo en occidente.

Ya no se trata de ser un convencido de los beneficios que aporta la tecnología, que lo soy, el problema en España está en que desde las empresas no se confía en el rendimiento del trabajo cuando no es presencial. Quizá por una tradicional picaresca en el empleado o por no haber sabido dirigir para el teletrabajo (que también es necesario), estamos en mantillas en este tema de trabajar desde casa. Aún siendo necesario avanzar en esa educación, que ahora haya que pasar de 0 a 100 de un día para otro parece un cambio brutal. O puede que este empujón forzoso nos venga bien para cambiar hábitos que se estaban retrasando.

Es evidente que hay multitud de trabajos en los que es imposible el teletrabajo. En España, con la dependencia del turismo y afines, desde luego se requiere estar en presencial. Pero en todos los que sí es posible ejercer el trabajo conciliando la vida familiar, tenemos ahora la oportunidad de dar grandes pasos. Olvidarnos del horario de 8 a 16, porque realmente podemos terminar de trabajar a las 23 horas si un día, por cualquier motivo, podemos disfrutar de los hijos una tarde y terminar el trabajo cuando se hayan acostado. Desde las empresas hay que educar en esa línea y aprender a confiar.

De las consecuencias económicas que va a traer esta pandemia tiempo tendremos de valorar, porque hacer cábalas ahora será una buena forma de equivocarse. Dejaremos que los tertulianos llenen estas horas que vamos a pasar en casa, con sus valoraciones.

No recuerdo a qué empresario se le atribuye la frase, pero después de todo lo soportado por las empresas para recuperarse de la crisis anterior, con esta de ahora se va a ver «quién venía nadando desnudo».

Un paro entorno al 60%

Un paro entorno al 60%

Lo predijo Stephen Hawking y como casi todo en la vida, es difícil concretar si sucederá así. Pero lo que sí es seguro es que la forma de trabajar va a cambiar. De hecho ya empezó a cambiar con todo el uso de la tecnología. En 2018, el 29% de la actividad económica la soportaban automatismos. Y el proceso de sustitución por robots se está acelerando, de modo que, en 2020, esa cifra ya estará en el 42%. Con todo, el discurso oficial se sigue pareciendo a las anteriores revoluciones industriales, miedo y preocupación ante la sustitución de la fuerza laboral por diferentes tipos de máquinas.

Con todo esto, la destrucción de empleo es inevitable. Las tareas repetitivas no serán realizadas por humanos, pero lo bueno es que se abre un campo enorme para los creativos y supervisores. El Foro Económico Mundial predice una destrucción de empleo de 75 millones en los próximos 5 años. Y al mismo tiempo cree que se crearán nuevas funciones para un volumen de 133 millones. Total, una creación neta de 58 millones. La duda es dónde se va a crear y qué países estarán posicionados para ello. En el caso de nuestros dirigentes todavía hablan de que van a crear empleo, lo que da idea del error en el que se encuentran. Si están hablando de subir impuestos para mantener un sistema insostenible y no comprenden que se van a sustituir -se están sustituyendo ya- personas por máquinas, el futuro no parece que esté de nuestro lado.

Presionando a la empresa y a los consumidores para que paguen el dispendio y sus intereses, una situación que podría ser transitoria se convierte en crónica. Tendríamos que haber aprendido la lección con la mal llamada crisis financiera al ver que, aunque se inyecten miles de millones en un pozo, si es un pozo sin fondo no se resuelve el problema. El problema no eran las hipotecas subprime (de alto riesgo), el problema era que había personas, que trabajaban en puestos que empezaron a realizar robots y de ninguna forma iban a poder pagar esas hipotecas. Y comprendiendo además la velocidad de los ciclos, antes, de una revolución industrial a otra pasaban 70 años. Luego ya se suceden en 30 años…

La búsqueda de las empresas ya no es crear empleo, tienen que buscar ofrecer servicios. Un ejemplo fácil de entender es Uber, ahora contratan conductores, pero eso es temporal, en cuanto los vehículos sean autónomos, esos conductores le sobran, porque su objetivo es transportar a sus clientes de manera eficaz. Y lo mismo con los camioneros. Para esto queda no más de una década. Entre taxis y camiones hay unos diez millones de puestos en el mundo.

Lógicamente, los directores de recursos humanos tampoco harán el trabajo que hacen ahora. Todo este ascenso de la inteligencia artificial destruirá el trabajo precisamente entre las clases medias. La tecnología ya se ocupó de hacer desaparecer las cámaras de fotos, el vídeo, el teléfono tradicional, el GPS… donde teníamos un montón de dispositivos, que alguien había fabricado, para hacer diferentes cosas, ahora todas estas y más estan en el smartphone.

Países europeos

Países europeos

Clasificados de peor a mejor, me ha llamado la atención esta publicación del Washington sobre los países europeos y porqué están sobrevalorados. Aunque sean en muchos casos análisis peregrinos, no deja de ser llamativo cómo nos ven desde USA.

Voy a hacer un resumen, empezando por el último de la lista:

La Santa Sede se lleva la palma, aduciendo que es imposible ver nada por el sobreturismo que padece, a pesar de los lugares de interés que tiene como la Capilla Sixtina o la Basílica de San Pedro.

A continuación está Rusia por el régimen de visas restrictivo que sufre, aunque reconocen el encanto de la parte europea de Rusia (Moscú y San Petersburgo).

Bielorrusia por estar gobernada por un dictador y por estar prohibido hacer fotos donde quiera que vayas.

Mónaco, del tamaño del Central Park de Nueva York por tener tanta población, siendo además un 32% de ella millonarios, lo que impide disfrutar a los visitantes que no estén a ese nivel.

Le toca a Reino Unido por la comida y el clima. Y una cosa en la que estoy de acuerdo totalmente, la cerveza a temperatura ambiente.

Moldavia por tener los habitantes menos felices de la tierra y no pasar de los 150.000 visitantes al año. Liechtenstein, entre Austria y Suiza por ser un microestado aburrido donde lo único bueno es que es fácil de olvidar. San Marino por ser paraíso fiscal con más coches que personas. Macedonia del Norte por los problemas permanentes de corrupción y la alta contaminación.

A Islandia le achacan los meses de oscuridad y que dormir en hielo no es cómodo. A Montenegro por ser feo y con conductores agresivos. A Andorra le valoran el esquí y las compras libres de impuestos. A Luxemburgo no le encuentran ningún atractivo. A Malta sí, por historia, pero islas abarrotadas de turistas le resta interés. De Eslovenia sólo destacan el verde y que habiendo tan poco que hacer puedes dormir todo el día sin perderte nada. En el puesto 16 por la cola ponen a Bosnia y Herzegovina por sus malas carretras, aunque reconocen que la comida es rica y barato viajar allí.

En Suiza no encuentran emociones y Ucrania lo respetan porque odia a Rusia. Finlandia figura como el lugar más feliz de la tierra a pesar de estar oscuro y frío. Bulgaria lo valoran positivamente por su historia, el alfabeto cirílico y el yogur (con una bacteria especial que sólo existe allí). Noruega, Albania, Eslovaqui, Rumanía, Serbia y Lituania no les aportan nada más que castillos y poco más. Mucho mejor parada sale Letonia por sus bosques y tierras vírgenes que no tienen parangón con el resto de Europa.

En este listado ya empiezan a llegar los puestos atractivos y por eso aparece Estonia como un lugar sorprendente para visitar, con mucha historia medieval y la bella ciudad de Tallin. La República Checa como visita completamente satisfactoria.

A los arrogantes franceses les valoran la exquisita comida y la historia. A Irlanda, que le tengan aversión a Reino Unido les pone. Bélgica por el chocolate y la cerveza. Austria por su belleza natural, la música clásica y las salchichas.

La increíble Croacia por su belleza natural, el risotto y la costa del Adriático con sus mil islas para recorrer. Y Alemania por la cerveza y la historia. Hungría por la comida (sin ser la francesa o la española) y los vinos.

Italia les encanta por sus antiguas ciudades cargadas de historia y porque el vino mana en las fuentes de las plazas. Suecia por sus cosas como la prosperidad, la igualdad, la ciencia, la tecnología y la salud. De Países Bajos destacan la industria de las flores y el predominio de las bicicletas.

Poloni lo colocan en quinto lugar por su belleza, comida y por ser asequible para viajar. Y por supuesto por los panecillos bagel.

España está colocado en el cuarto mejor destino aunque no haya forma de encontrar desayuno hasta media mañana. Pero luego la cocina y el vino bien de precio suplen esas carencias. El jamón y las ganas de divertirse hacen el resto.

Grecia lo consideran un lugar mágico por todo lo que ha aportado a la civilización occidental.

Portugal por tener todo lo que se puede desear como es la comida, bebida, paisajes, playas, historia y todo barato. Y por ser el país más pacífico del mundo.

En el podium colocan a Dinamarca y con razón. Lo que la hace brillar, además de la comida y bebida es la calidad de vida de los daneses. Trabajo, educación accesible, ausencia de contaminación o delincuencia, hacen que lo pongan en el lugar que a buen seguro merece. Un lugar para vivir y para visitar.