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Autosuficientes

Autosuficientes

Desde hace años hemos apostado todo nuestro negocio al turismo y al sector servicios.

Ahora que nos encontramos con una pandemia, descubrimos que no fabricamos ningún tipo de producto de protección y que eso ha costado miles de vidas. Parece evidente que si hubieramos tenido materiales de protección las cosas tendrían otro desarrollo y no seguiríamos esperando por los famosos test, con los que hemos sido el hazmereir mundial. Además de descubrir que Europa no existe y que cada país va a lo suyo. Por lo menos tenemos industria farmacéutica y puede que sea una ventaja el día que exista una vacuna.

Cuando todo esto termine seremos mucho más pobres y no veremos la posibilidad de volver al top 10 ni con microscopio. Si lo fiamos todo al turismo y el turismo este año desaparece, no hace falta ser un lince para hacer análisis. Los países más grandes económicamente, ejemplo de Alemania, han conservado industria y ahora han resuelto este conflicto con evidente ventaja sobre nosotros. Por eso se abre un abanico de oportunidades para emprender en España, a sabiendas de que va a ser costoso económicamente iniciar actividades nuevas, pero con la posibilidad real de que no sea obligatorio que todo se fabrique en China, que es lo que sucede cuando se eliminan aranceles y se ponen todos los inconvenientes a los productores locales. Esperemos que los que se mantuvieron vivos haciendo reconversiones para hacer frente a la producción china, con diferentes condiciones para los trabajadores, y que ahora encuentran una oportunidad fabricando material sanitario no sean olvidados cuando todo esto termine.

Ante un problema global la única forma de disponer de material es si tenemos una industria local. Y aunque esto lo digo por España, sirve igualmente si ampliamos el espectro y pensamos en Europa, que tampoco es autosuficiente. Depender en los asuntos de salud de un tercero es demasiado arriesgado. Y si ese tercero es China…

Ciertamente, tampoco podemos echar toda la culpa a la ausencia de industria propia (teniendo en cuenta que Portugal y Grecia tampoco la tienen) concluímos que alguien tiene que ser responsable de que nos hayamos convertido en los campeones del mundo en muertos por cada millón de habitantes. Nos ha pillado la peor crisis con el peor gobierno que podíamos tener. Como esto no tiene que parar creo que es un buen momento para acondicionar alguna otra industria decadente, o crear nuevas, para fabricar materiales sanitarios en nuestro país.

Venga, a trabajar. ¿Alguien puede fabricar mascarillas transparentes que nos podamos conocer por la calle?

Teletrabajar

Teletrabajar

Ha venido un bicho chino para cambiar las costumbres de trabajo en occidente.

Ya no se trata de ser un convencido de los beneficios que aporta la tecnología, que lo soy, el problema en España está en que desde las empresas no se confía en el rendimiento del trabajo cuando no es presencial. Quizá por una tradicional picaresca en el empleado o por no haber sabido dirigir para el teletrabajo (que también es necesario), estamos en mantillas en este tema de trabajar desde casa. Aún siendo necesario avanzar en esa educación, que ahora haya que pasar de 0 a 100 de un día para otro parece un cambio brutal. O puede que este empujón forzoso nos venga bien para cambiar hábitos que se estaban retrasando.

Es evidente que hay multitud de trabajos en los que es imposible el teletrabajo. En España, con la dependencia del turismo y afines, desde luego se requiere estar en presencial. Pero en todos los que sí es posible ejercer el trabajo conciliando la vida familiar, tenemos ahora la oportunidad de dar grandes pasos. Olvidarnos del horario de 8 a 16, porque realmente podemos terminar de trabajar a las 23 horas si un día, por cualquier motivo, podemos disfrutar de los hijos una tarde y terminar el trabajo cuando se hayan acostado. Desde las empresas hay que educar en esa línea y aprender a confiar.

De las consecuencias económicas que va a traer esta pandemia tiempo tendremos de valorar, porque hacer cábalas ahora será una buena forma de equivocarse. Dejaremos que los tertulianos llenen estas horas que vamos a pasar en casa, con sus valoraciones.

No recuerdo a qué empresario se le atribuye la frase, pero después de todo lo soportado por las empresas para recuperarse de la crisis anterior, con esta de ahora se va a ver «quién venía nadando desnudo».

Un paro entorno al 60%

Un paro entorno al 60%

Lo predijo Stephen Hawking y como casi todo en la vida, es difícil concretar si sucederá así. Pero lo que sí es seguro es que la forma de trabajar va a cambiar. De hecho ya empezó a cambiar con todo el uso de la tecnología. En 2018, el 29% de la actividad económica la soportaban automatismos. Y el proceso de sustitución por robots se está acelerando, de modo que, en 2020, esa cifra ya estará en el 42%. Con todo, el discurso oficial se sigue pareciendo a las anteriores revoluciones industriales, miedo y preocupación ante la sustitución de la fuerza laboral por diferentes tipos de máquinas.

Con todo esto, la destrucción de empleo es inevitable. Las tareas repetitivas no serán realizadas por humanos, pero lo bueno es que se abre un campo enorme para los creativos y supervisores. El Foro Económico Mundial predice una destrucción de empleo de 75 millones en los próximos 5 años. Y al mismo tiempo cree que se crearán nuevas funciones para un volumen de 133 millones. Total, una creación neta de 58 millones. La duda es dónde se va a crear y qué países estarán posicionados para ello. En el caso de nuestros dirigentes todavía hablan de que van a crear empleo, lo que da idea del error en el que se encuentran. Si están hablando de subir impuestos para mantener un sistema insostenible y no comprenden que se van a sustituir -se están sustituyendo ya- personas por máquinas, el futuro no parece que esté de nuestro lado.

Presionando a la empresa y a los consumidores para que paguen el dispendio y sus intereses, una situación que podría ser transitoria se convierte en crónica. Tendríamos que haber aprendido la lección con la mal llamada crisis financiera al ver que, aunque se inyecten miles de millones en un pozo, si es un pozo sin fondo no se resuelve el problema. El problema no eran las hipotecas subprime (de alto riesgo), el problema era que había personas, que trabajaban en puestos que empezaron a realizar robots y de ninguna forma iban a poder pagar esas hipotecas. Y comprendiendo además la velocidad de los ciclos, antes, de una revolución industrial a otra pasaban 70 años. Luego ya se suceden en 30 años…

La búsqueda de las empresas ya no es crear empleo, tienen que buscar ofrecer servicios. Un ejemplo fácil de entender es Uber, ahora contratan conductores, pero eso es temporal, en cuanto los vehículos sean autónomos, esos conductores le sobran, porque su objetivo es transportar a sus clientes de manera eficaz. Y lo mismo con los camioneros. Para esto queda no más de una década. Entre taxis y camiones hay unos diez millones de puestos en el mundo.

Lógicamente, los directores de recursos humanos tampoco harán el trabajo que hacen ahora. Todo este ascenso de la inteligencia artificial destruirá el trabajo precisamente entre las clases medias. La tecnología ya se ocupó de hacer desaparecer las cámaras de fotos, el vídeo, el teléfono tradicional, el GPS… donde teníamos un montón de dispositivos, que alguien había fabricado, para hacer diferentes cosas, ahora todas estas y más estan en el smartphone.

Try new things

Try new things

Hay muchas frases con esta temática, una de ellas pertenece al autor de Palabras a mí mismo, Hugh Prather; Es así de simple: si nunca pruebo nada, nunca aprenderé nada. Podemos tener ideas pero, por sí mismas no tienen mucho valor si no somos capaces de ponerlas en práctica en el mundo real. Ese es el objetivo de cualquier empresario y es mucho más difícil que tener la idea.

Hay que mostrar a los potenciales clientes lo que estamos desarrollando, aunque sea un prototipo (que no tiene por qué ser bonito) para conseguir las impresiones de los clientes reales lo antes posible, sin preocuparnos que nos puedan robar la idea y con la forma lo más cercana posible al producto acabado. A veces, mostrar algo tan incompleto puede dar vergüenza pero es lo que telleva a obtener resultados.

Esta es la fase de las repeticiones y mejoras. Cuentas que el inventor de la bombilla Thomas Alva Edison dijo: No he fracasado. Solo he descubierto 10.000 maneras de no hacer una bombilla. Es el momento de observar lo que sucede, si funciona o no, de proponer mejoras, de buscar ideas que lo puedan mejorar, de elegir el cambio que hacer, actuar sobre ese cambio y analizar lo que ha pasado. Y si el cambio es positivo adelante, y si no lo es, renunciar a él y seguir en el punto anterior.

Así de simple.

*Pd: pero ojo, si con esas pruebas llegas a la conclusión de que la idea es descabellada estás a tiempo de no perder hasta la camisa.

Wayne

Wayne

La vida es dura. Y más dura si uno es imbécil.

Quiero empezar esta colección de frases en el blog con una sencilla pero rotunda, que no viene de un pensador filosófico sino de un actor de western, lo que la acerca más a la vida real. Se le atribuye al icono del cine John Wayne.

Wall Street 2

Wall Street 2

Otra vez Oliver Stone metido de lleno en el mundo de las empresas.

mister-frozen-wall-street

Michael Douglas dentro de un mundo que cambia mucho en pocos años.