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Teletrabajar

Teletrabajar

Ha venido un bicho chino para cambiar las costumbres de trabajo en occidente.

Ya no se trata de ser un convencido de los beneficios que aporta la tecnología, que lo soy, el problema en España está en que desde las empresas no se confía en el rendimiento del trabajo cuando no es presencial. Quizá por una tradicional picaresca en el empleado o por no haber sabido dirigir para el teletrabajo (que también es necesario), estamos en mantillas en este tema de trabajar desde casa. Aún siendo necesario avanzar en esa educación, que ahora haya que pasar de 0 a 100 de un día para otro parece un cambio brutal. O puede que este empujón forzoso nos venga bien para cambiar hábitos que se estaban retrasando.

Es evidente que hay multitud de trabajos en los que es imposible el teletrabajo. En España, con la dependencia del turismo y afines, desde luego se requiere estar en presencial. Pero en todos los que sí es posible ejercer el trabajo conciliando la vida familiar, tenemos ahora la oportunidad de dar grandes pasos. Olvidarnos del horario de 8 a 16, porque realmente podemos terminar de trabajar a las 23 horas si un día, por cualquier motivo, podemos disfrutar de los hijos una tarde y terminar el trabajo cuando se hayan acostado. Desde las empresas hay que educar en esa línea y aprender a confiar.

De las consecuencias económicas que va a traer esta pandemia tiempo tendremos de valorar, porque hacer cábalas ahora será una buena forma de equivocarse. Dejaremos que los tertulianos llenen estas horas que vamos a pasar en casa, con sus valoraciones.

No recuerdo a qué empresario se le atribuye la frase, pero después de todo lo soportado por las empresas para recuperarse de la crisis anterior, con esta de ahora se va a ver «quién venía nadando desnudo».

Países europeos

Países europeos

Clasificados de peor a mejor, me ha llamado la atención esta publicación del Washington sobre los países europeos y porqué están sobrevalorados. Aunque sean en muchos casos análisis peregrinos, no deja de ser llamativo cómo nos ven desde USA.

Voy a hacer un resumen, empezando por el último de la lista:

La Santa Sede se lleva la palma, aduciendo que es imposible ver nada por el sobreturismo que padece, a pesar de los lugares de interés que tiene como la Capilla Sixtina o la Basílica de San Pedro.

A continuación está Rusia por el régimen de visas restrictivo que sufre, aunque reconocen el encanto de la parte europea de Rusia (Moscú y San Petersburgo).

Bielorrusia por estar gobernada por un dictador y por estar prohibido hacer fotos donde quiera que vayas.

Mónaco, del tamaño del Central Park de Nueva York por tener tanta población, siendo además un 32% de ella millonarios, lo que impide disfrutar a los visitantes que no estén a ese nivel.

Le toca a Reino Unido por la comida y el clima. Y una cosa en la que estoy de acuerdo totalmente, la cerveza a temperatura ambiente.

Moldavia por tener los habitantes menos felices de la tierra y no pasar de los 150.000 visitantes al año. Liechtenstein, entre Austria y Suiza por ser un microestado aburrido donde lo único bueno es que es fácil de olvidar. San Marino por ser paraíso fiscal con más coches que personas. Macedonia del Norte por los problemas permanentes de corrupción y la alta contaminación.

A Islandia le achacan los meses de oscuridad y que dormir en hielo no es cómodo. A Montenegro por ser feo y con conductores agresivos. A Andorra le valoran el esquí y las compras libres de impuestos. A Luxemburgo no le encuentran ningún atractivo. A Malta sí, por historia, pero islas abarrotadas de turistas le resta interés. De Eslovenia sólo destacan el verde y que habiendo tan poco que hacer puedes dormir todo el día sin perderte nada. En el puesto 16 por la cola ponen a Bosnia y Herzegovina por sus malas carretras, aunque reconocen que la comida es rica y barato viajar allí.

En Suiza no encuentran emociones y Ucrania lo respetan porque odia a Rusia. Finlandia figura como el lugar más feliz de la tierra a pesar de estar oscuro y frío. Bulgaria lo valoran positivamente por su historia, el alfabeto cirílico y el yogur (con una bacteria especial que sólo existe allí). Noruega, Albania, Eslovaqui, Rumanía, Serbia y Lituania no les aportan nada más que castillos y poco más. Mucho mejor parada sale Letonia por sus bosques y tierras vírgenes que no tienen parangón con el resto de Europa.

En este listado ya empiezan a llegar los puestos atractivos y por eso aparece Estonia como un lugar sorprendente para visitar, con mucha historia medieval y la bella ciudad de Tallin. La República Checa como visita completamente satisfactoria.

A los arrogantes franceses les valoran la exquisita comida y la historia. A Irlanda, que le tengan aversión a Reino Unido les pone. Bélgica por el chocolate y la cerveza. Austria por su belleza natural, la música clásica y las salchichas.

La increíble Croacia por su belleza natural, el risotto y la costa del Adriático con sus mil islas para recorrer. Y Alemania por la cerveza y la historia. Hungría por la comida (sin ser la francesa o la española) y los vinos.

Italia les encanta por sus antiguas ciudades cargadas de historia y porque el vino mana en las fuentes de las plazas. Suecia por sus cosas como la prosperidad, la igualdad, la ciencia, la tecnología y la salud. De Países Bajos destacan la industria de las flores y el predominio de las bicicletas.

Poloni lo colocan en quinto lugar por su belleza, comida y por ser asequible para viajar. Y por supuesto por los panecillos bagel.

España está colocado en el cuarto mejor destino aunque no haya forma de encontrar desayuno hasta media mañana. Pero luego la cocina y el vino bien de precio suplen esas carencias. El jamón y las ganas de divertirse hacen el resto.

Grecia lo consideran un lugar mágico por todo lo que ha aportado a la civilización occidental.

Portugal por tener todo lo que se puede desear como es la comida, bebida, paisajes, playas, historia y todo barato. Y por ser el país más pacífico del mundo.

En el podium colocan a Dinamarca y con razón. Lo que la hace brillar, además de la comida y bebida es la calidad de vida de los daneses. Trabajo, educación accesible, ausencia de contaminación o delincuencia, hacen que lo pongan en el lugar que a buen seguro merece. Un lugar para vivir y para visitar.